‘2001: Una odisea del espacio’, “un espectáculo sumamente bello, emotivo, poético”

El estreno en Estados Unidos de ‘2001, una odisea del espacio’ fue en 1968, concretamente en abril, de ahí que ahora se haya repuesto con motivo de su quincuagésimo aniversario. Sin embargo, aún no han pasado cincuenta años desde la primera vez que la obra maestra de Stanley Kubrick pudo verse en Donostia.

El monolito que más teorías ha despertado llegó en octubre de 1968 a pantallas de Madrid y Barcelona, pero en San Sebastián hubo que esperar hasta abril de 1969. La película de Kubrick “con los más impresionantes hallazgos visuales de la historia del cine”, según la publicidad, estuvo en el Astoria desde el sábado 12 de abril de 1969 hasta el jueves 24. Al día siguiente, le sucedió ‘A sangre fría’.

En su estreno, la película conmocionó a los críticos locales. En ‘El Diario Vasco’, Pérez Puig escribía: “Cuando ya se adivinaba el final, cuando nuestros ojos contemplaban extasiados esa maravillosa sinfonía de colores y formas con que Stanley Kubrick concluye su impresionante narración cinematográfica, nos resistíamos a abandonar la butaca. Costaba darse cuenta de que ese argumento -esa película- había tocado a su fin. Y costaba porque pocas veces hemos tenido ocasión de presenciar un espectáculo cinematográfico tan subrayante como ‘2001: Una odisea en el espacio’, una auténtica joya del Séptimo Arte (…). El realizador norteamericano, a pesar de que en algunos momentos resulta confuso en su exposición, nos brinda un espectáculo sumamente bello, emotivo, poético y, conjuntamente, de un rigor científico profundísimo”.

En ‘La Voz de España’, Miguel Vidaurre se sorprendía de su atípico futurismo: “Kubrick, tras cinco años de concienzudos estudios, quiere llegar a demostrarnos cómo será la vida dentro de 30 años. Puede haber cosas sorprendentes para el espectador, como esos computadores que hablan. Pero hay que tener en cuenta la circunstancia de que según los expertos de Estados Unidos e Inglaterra en tales máquinas éstas hablarán, en efecto, en tal año. La película es ardua porque hay muchos simbolismos -entre ellos la presencia de Dios de forma totalmente opuesta a la clásica- y por supuesto de una enorme complejidad técnica (…). Se consultó hasta el mínimo detalle para averiguar las conquistas exactas sobre las futuras comunicaciones interplanetarias, el aspectos de la Tierra vista desde la Luna, los trajes que se utilizarán en esa época futura”.

En el vespertino ‘Unidad’, Mayor Lizarbe firmaba el 14 de abril de 1969 que “‘2001: una odisea del espacio’, es una joya cinematográfica cuya proyección resulta profundamente interesante. Los aficionados a los temas de ciencia-ficción quedan asombrados con todos y cada uno de los fotogramas que salen en el lienzo. Este film marca una página gloriosa en la historia del séptimo arte (…); además, la manera en que ha sido ‘contado’ es amena y convence por entero, no sólo a los hinchas de la ciencia-ficción propiamente dicha, también a los aficionados al cine”.

‘2001, una odisea del espacio’ está otra vez en cartel, gracias a su reposición con motivo de su 50º aniversario, con copia supervisada por Christopher Nolan.

(Anuncio publicado en ‘El Diario Vasco’ el 12 de abril de 1969).



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