Un cine en el olvido, el del frontón Urumea

En este blog, lógicamente, damos vueltas a los mismos cines del pasado donostiarra. E incluso somos conscientes de aquellas salas que nos faltan por abordar, como el cine que funcionó en el parque de atracciones de Igueldo y del que alguna vez esperamos reunir la documentación suficiente. Comprenderán nuestros seguidores lo descolocados que nos quedamos al descubrir, de repente y por azar, el siguiente anuncio, que apareció publicado en ‘La Voz de Guipúzcoa’ el 24 de octubre de 1926:

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¿La inauguración de un cine donostiarra del que nunca habíamos oído hablar? ¿Una sala cinematográfica al borde del río, en el frontón Urumea que hubo en el paseo de Ramón María Lilí? Pues sí, la hemeroteca a veces da sorpresas y permite llenar vacíos. En este caso, nos devuelve la existencia de una sala de proyecciones que se nos antoja casi fantasmal, puesto que no la conocíamos y, pese a nuestros esfuerzos, tampoco hemos logrado saber demasiado sobre ella. En este artículo recogemos los datos que hemos podido recopilar, que confiamos poder ampliar y completar en el futuro.

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El frontón Urumea como tal se inauguró el 17 de julio de 1926 y permaneció en funcionamiento con mayor o menor intensidad hasta su demolición en 1968. Según recoge Ingeba, “diseñado por Eladio Laredo, estuvo activo entre  1926 y 1968. Este año fue cerrado para construir un bloque de viviendas diseñado por Rafael Moneo. Fue un notable edificio con fachada principal sobre el río Urumea. En realidad era un frontón envuelto  por un hotel, por lo que sus fachadas eran nobles y se integraban muy bien en el barrio de Gros y en el conjunto de las márgenes del río en el entorno del Ensanche meridional de San Sebastián. El frontón propiamente dicho tenía una grada de cancha y tres plantas más”.

Era el hotel Príncipe de Saboya el que ‘envolvía’ aquel Frontón Urumea que en el verano de 1926 se sumaba al Frontón Moderno de Atocha y el Jai-Alai, ambos en plena ebullición. Según escribieron en ‘La Voz de Guipúzcoa’ el día de la apertura, el Urumea era “soberbio, lindísimo, elegante hasta el límite”. Inicialmente estaba dedicado a la cesta-punta y más adelante, en 1935, se reacondicionaría para la práctica del remonte, con Jesús Ábrego como gran estrella.

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Los pelotazales veteranos se acuerdan con cariño del frontón Urumea, pero los cinéfilos también debiéramos hacerlo, puesto que el edificio del paseo de Ramón María Lilí combinó su función como frontón con la de cine durante más de dos años y medio. Fue, eso sí, hace mucho tiempo, en la década de los años 20 y concretamente a partir del 24 de octubre de 1926, a los tres meses de funcionamiento del frontón, cuando apareció el anuncio que hemos visto antes en ‘La Voz de Guipúzcoa’ y este otro en el periódico ‘El País Vasco’.

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Aunque no hemos conseguido confirmarlo al cien por cien, todo indica que las proyecciones no se realizaban en una sala secundaria dentro del edificio del Urumea sino que el propio espacio y asientos del frontón se utilizaban como cine, no sabemos si desplegando una pantalla o utilizando la misma pared del frontón. Ello se deduce del hecho de que en la publicidad del cine no se hablase de butacas y anfiteatro sino de “sillas de cancha” y “asientos de grada”, y que nunca se programasen proyecciones cinematográficas al mismo tiempo que partidos de pelota. Durante esta época, el Frontón Urumea ofrecía a diario dos encuentros de cesta punta a partir de las 3 y media de la tarde. Acabada la sesión pelotazale, a las 19,15 o a las 19,30 y a las 22,15 llegaban los dos pases de películas.

Leyendo las referencias a la apertura del Cine Frontón Urumea, descubrimos que de las proyecciones se ocupaba la empresa que entonces llevaba los cines de Irún, que intentó así introducirse en la capital con la estrategia de ofrecer precios más baratos que la competencia. En aquella época los donostiarras llenaban las sesiones de cine, lógicamente mudo, que ofrecían asiduamente el Petit Casino, Miramar, Bellas Artes, Trueba, Príncipe, Victoria Eugenia y Novedades. Resulta curioso que en la cartelera de espectáculos de 1927 se mezclasen partidos de pelota con proyecciones de películas y bailes.

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Como informaron en ‘La Voz de Guipúzcoa’, la nueva empresa cinematográfica asentada en el Urumea “no es otra que la del Salón Novedades y Teatro Principal de Irún” , que “ha contratado una valiosa colección de películas que, a precios nunca vistos hasta ahora en San Sebastián, las irá lanzando una tras otra y muchos días hasta por duplicado”. En su lanzamiento, ver cine en el Urumea costaba 75 céntimos de peseta por la tarde y 50 por la noche, si se ocupaba una de las “sillas de cancha”, y 30 ó 25 céntimos si se veía la película desde los “asientos de grada”. Había un sistema de abonos y con el paso de los meses hasta se bajaron más los precios.

Por el Urumea pasaron películas de estrellas del cine mudo, como “la eximia actriz Mary Carr” ( ‘La madre de todos’, ‘La vendedora de fósforos’), aunque en la mayoría de los casos en la cartelera que publicaban los periódicos sólo se mencionaba el título de la o las dos películas ofrecidas y el número de rollos o partes de las que constaba. Por ejemplo, el 27 de marzo de 1927: “Cine-Frontón Urumea.- Cinematógrafo. A las siete y media, ‘Las mariposas de Maxim’s’, seis partes; a las diez y cuarto (doble), ‘Los parásitos’, cinco partes, y ‘Las mariposas de Maxim’s’“. En ocasiones, el largometraje se complementaba con noticiarios internacionales de ‘Revista Pathé’ o ‘Actualidades Gaumont’.

A pesar de su “notabilísima orquestina”, su “magnífica calefacción” y su “gigantesca pantalla”, el Cine Frontón Urumea no alcanzó el éxito deseado. Tras veinte meses de funcionamiento diario, el 2 de junio de 1928 ya encontramos en ‘El País Vasco’ una nota indicando que a partir de entonces, “en la presente temporada solamente dará sesiones de cinematógrafo los domingos y días festivos, proyectando en estos días seleccionadas películas”.

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Así que el cine se redujo en el edificio junto al río a los domingos y fechas festivas, si bien en la primavera de 1929 comprobamos que volvió a ofrecer sesiones de cine a diario. En todo caso, el 16 de junio de 1929 se anunció el cierre de las puertas del cine “la presente temporada” y, aunque el frontón seguiría en activo hasta 1968, creemos que ya no volvería a haber proyecciones en él.

No hemos conseguido detalles sobre tal extremo, ni sobre las características del proyector y la pantalla, ni otros aspectos que puedan hacer más nítida nuestra imagen de aquella sala. Si algún lector dispone de datos o fotos que aportar, los recibiremos encantados en aquelloscines@sadecine.com para completar esta primera visión sobre un cine olvidado y desconocido para muchos, que hemos querido recuperar en Aquellos Cines Donostiarras.

(Anuncio del cine con ‘Nobleza rústica’ publicado en ‘El País Vasco’ el 3 de mayo de 1928).

(Anuncio de la inauguración aparecido en ‘La Voz de Guipúzcoa’ el 24 de octubre de 1926).

(Foto del edificio desde el río, obra de Paco Marí en los años 60, procedente de Kutxateka).

(Foto del interior del frontón, durante el Campeonato de España de Remonte de 1944, de Vicente Marín, Kutxateka).

(Anuncio de la inauguración aparecido en ‘El País Vasco’ el 24 de octubre de 1926). 

(Cartelera de espectáculos de ‘La Voz de Guipúzcoa’, con frontones y cines, del 12 de marzo de 1927).

(Foto de camioneta ante el frontón Urumea, de Paco Marí, procedente de Kutxateka).

 



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